Mauro Cerqueira, Fogo nos olhos
Mauro Cerqueira, Fogo nos olhos

Incluso un paisaje tranquilo…

Can Felipa | Barcelona | 20.10.2015 > 20.12.2015 

 

Diego Santomé | Tamara Kuselman | Emilio Araúxo | Fermín Jiménez Landa | Fernando García | Lucía C. Pino | Mauro Cerqueira | Detanico Lain

 

 

Recordemos el comienzo de Roma, dirigida por Federico Fellini en 1972. Una máquina tuneladora escava una nueva línea de metro y avanza, ante la atenta mirada del director y de su equipo de rodaje, abriéndose paso bajo la ciudad. De pronto, el avance se detiene tras atravesar el muro de una villa romana sepultada. En su interior, los operarios de la obra y el equipo de Fellini, observan maravillados los frescos que cubren los muros, pero que al contacto con el aire y la luz exterior estos comienzan a borrarse ante el estupor colectivo.

 

Quizás ese hecho determinante genere entonces un instante de eternidad, de tal profundo deleite para los presentes que ese momento de tan corta duración pervivirá por siempre impreso en sus retinas y marcará un antes y un después en el ejercicio de observar. Quizás sea extrapolable a muchas otras situaciones, a lugares de infancia que hemos sublimado, añadiéndolas al muestrario de lo ideal, de lo que jamás se borrará tras haberlo visto sucumbir bajo las ruedas del futuro. Tamara Kuselman presenta una impresión negra monocroma en la que podemos leer una reserva que reza Imagina esta frase escrita en negro. No es necesario contar mucho más. Un ejercicio que limita con lo absurdo y lo definitivo, que podría no resultar trascendental pero que aporta una pequeña idea acerca de lo volátil de muchas de las situaciones que experimentamos en lo cotidiano. En esta misma línea se sitúa el trabajo que Angela Detanico y Rafael Lain han desarrollado a lo largo de los últimos quince años. Detanico Lain generan imágenes a partir de la codificación de los caracteres del alfabeto, que a través de esta transposición proporcionan nuevos significantes para viejos significados. En el caso de las ondas, se ha creado un alfabeto basado en el espectro de frecuencias que emite el sonido y se ha otorgado según su amplitud un significado que se corresponde con las letras del abecedario latino, por medio de una convención ordinal. Cada onda, en conjunto, aporta un significado que se traduce en un concepto y cuya representación plástica supone un sutil espectrograma realizado in situ con decenas de kilos de sal. Por lo soluble y lo deformable, la onda se convierte en una idea que diferentes acontecimientos podrían borrar en cuestión de segundos, desapareciendo por completo el mensaje que se pretende dar.

 

Con Fermín Jiménez Landa todo parece arrancar una sonrisa inicial que se convierte en un interrogante. ¿Por qué colocar un imán de nevera y el menú de un restaurante chino sobre la obra Equal-Parallel: Guernica-Bengasi de Richard Serra que el MNCARS atesora? Quizás entre el gesto aparentemente aleatorio y las sesudas explicaciones que Jiménez Landa suele dar a cada una de sus acciones, se encuentre una intención que enfrenta lo cotidiano, la naturaleza de los materiales que componen las obras intocables de nuestros museos o hasta dónde llega la efectividad en la vigilancia de estos. El modo en que esta acción se documenta, por medio de dos fotografías en blanco y negro, de una sobriedad que recuerda a la obra del propio Serra, tropieza quizás con lo que socialmente es reconocido como poco duradero.

 

En 1941, según un decreto de Heinrich Himmler, quienes resistieran al Reich serían deportados y disueltos, desaparecidos en la noche y la niebla. Nuit et Brouillard -Noche y Niebla- es un documental realizado por Alain Resnais en 1955 para conmemorar los diez años de la liberación de Francia de la ocupación nazi. Resnais recupera imágenes de archivo que mezcla con filmaciones en color tomadas en las ruinas de lo que diez años antes habían sido campos de exterminio. Más allá de la labor de Resnais como director, una de las claves del filme reside en los escritos que la voz del poeta Jean Cayrol va narrando durante los treinta y dos minutos de metraje. Su voz comienza con una frase que busca sosiego, pero que alerta de lo terrible de lo acaecido: Incluso un paisaje tranquilo... 

 

Entre las partes más explícitas, Cayrol, que había sobrevivido al campo de Mauthausen, busca el modo de explicar lo que considera queda fuera de lo expresable, lo contenido en las apacibles imágenes que recorren aquellos espacios otrora habitados por lo indecible.

 

Quizás sea el filósofo Emilio Araúxo el que de un modo más explícito nos hable aquí de lo que supone una desaparición ineludible. Araúxo visita desde hace años a Isolina Pumar en la parroquia de Boazo, provincia de Ourense, y participa de las labores que la vida en el rural exige. Tarde volverás es la publicación resultante de una visita que Araúxo realizó a Isolina, acompañado de la poeta sueca Helena Eriksson. La visita a Isolina es la visita a los últimos coletazos de un modo de vida que se desvanece. John Berger otorga dos significados a la palabra superviviente: Denota alguien que sobrevivió a una prueba muy dura, pero también una persona que sigue viviendo cuando otras desaparecieron o fenecieron[1]. Quizás ese sea el sino de esta experiencia que Emilio Araúxo arrastra hasta sus últimas consecuencias. Quizás sea la certeza de que todo esto se derrumba, lo que lo ha llevado a sacar adelante múltiples publicaciones en torno a esta idea.   

 

El trabajo de Mauro Cerqueira analiza un proceso de pérdida al que asiste desde hace varios años. Residente en la ciudad de Oporto, la Rúa dos Caldeireiros representa una isla dentro de un acelerado plan de gentrificación que ha transformado el profundo carácter popular de esta ciudad en el centro reproducido de otra cualquiera. Caras cadenas hoteleras, tiendas y restaurantes suplen los característicos comercios y casas de comidas que daban cobijo a los vecinos de un espacio que ha sido robado. Cerqueira pasea calle arriba y calle abajo registrando los movimientos de esos supervivientes de los que Berger habla, y adquiriendo objetos que alberguen la huella de ese proceso imparable. Los vídeos e instalaciones de Cerqueira hablan pues, por medio de un lenguaje tan particular, de algo universal y fácilmente extrapolable a nuestras ciudades y barrios.

 

Lucía C. Pino otorga una importancia determinante a los materiales con los que configura su discurso. No pasa inadvertida la memoria que éstos acumulan durante el trayecto que los lleva hasta sus manos, hecho que otorga un gran peso simbólico y que resulta condicionante a la hora de trabajar con ellos, sin olvidar la propia naturaleza de esos elementos y sus características inherentes. Por esa razón, la intervención es en ocasiones mínima y su duración indeterminada, evidenciando las particularidades que los propios materiales y las formas encierran, potenciando esas características por medio de la experimentación enfocada a un acto casi performativo. El protagonismo que estos adquieren, ora dominados, ora dejados libremente, logra una dimensión crucial a la hora de entender lo que sucede en cada uno de los proyectos de C. Pino.

 

Tampoco para Fernando García han pasado desapercibidas algunas experiencias equiparables al progresivo abandono de todo lo conocido hasta ahora. Casi Córdoba es una instalación que toma lo intangible como punto de partida, disponiendo una serie de conos de papel manufacturados, que resisten ante la irrupción de nuevos envases y continúan en algún lugar envolviendo la fruta que Fernando García lleva a casa. Este trabajo forma parte de un proceso paciente, de pensar lo que perdemos y de darle forma en base al concepto de patrimonio inmaterial. En este caso podría ser el simple gesto de elaborar con un papel esa forma cónica lo que corre el riesgo de perderse, y con ello muchos otros gestos que poco a poco limitan nuestro movimientos.

 

Galápago europeo es una película producida expresamente para la exposición individual que Diego Santomé realizó el pasado año en el Centro Galego de Arte Contemporánea. La introducción de especies invasoras, unida a la industrialización salvaje y la destrucción del ecosistema de As Gándaras de Budiño (Pontevedra), ha dado como resultado la casi extinción de la colonia de Sapoconchos –galápagos europeos- que habitaban estos humedales.

Santomé elabora ahora una segunda versión de esta pieza que, lejos de pretender convertirse en un alegato ecologista, posibilita una lectura de una amplitud suficiente que permita al espectador sacar sus propias conclusiones. Así, por medio de esta figura icónica, considerada por su longevidad un animal sabio y paciente, se genera una metáfora que nos devuelve un reflejo en el que, más allá del galápago como elemento conductor, el espejo introduce al público en un escenario fabulado, en medio de un proceso de desfiguración imparable en el que se ha venido desarrollando nuestra adaptación a un entorno hostil.    

 

Incluso un paisaje tranquilo habla de eso, de un instante de deleite que podría, por su levedad, desvanecerse para siempre. No importa que el momento se presente en esa villa romana de Fellini o en los planos que Resnais tomó en Auschwitz. Más allá de ese tema recurrente, el concepto de la disolución, de desaparición sin dejar rastro y el carácter de perplejidad que se aloja tras estos hechos, aporta la consciencia necesaria a la hora de enfrentarnos a lo que por naturaleza no perdura.

 

 

Ángel Calvo Ulloa

 

 


[1] John Berger: Puerca Tierra, Alfaguara, Madrid, 2006.

"Nas despedidas, mans abrindo as distancias do ermo. Dincho á cara e ós beizos. Todo o que se move na iniciativa do aire coado. O puño do gato, se tes frío non o fas. Inverno no exercicio da voz, o inverno quen o pasará?  Pan era, horizonte dun cárcere progresivo, o pequeno resplandor da cara de Deus. Ollos gardan a cor dos primeiros bulleiros. Lenas coa tinta da suor continuante, as páxinas da Biblia, un dos nomes que lles dan ás leiras.  Tempo ás veces, no burato do chío da aigue, no berro razoado da curuxa. A bracearen, herbas, dentro e fóra dos marcos de arame. A herba do Señor tamén entraba nos xuramentos. As uvas dábanche moita fame. Nas idades, ela é a respiración destas nubes, da visión LABREGA das cousas. Na imposible día a día, mesturada de dor e de admiración, experiencia do INMEMORIAL. O problema é o de embarcar o corpo na incansable práctica da admiración. No mes de san Xoán xa estaban secas as patacas, non dá o eido para o caldo. Ósos, coñecidos polo apelido, escravitude.  Cegan, cegan con calquera promesa.  Os animais tamén querían comer, os animais na idea dos dous infernos. A terra. Os zapatos eran moi abertos de riba e collían a terra. A fariña milla, tócaslle cos dedos, e di amante. No clamor sempre, sempre clamando por algo. Alí sabían o que se perdera no diluvio.

FOTOGRAFIAR. E a Verónica limpouno cun pano e quedou a cara de Xesucristo alí coma se fose unha fotografía. A pobreza dunha data, dun xesto? A intimidade dunha memoria pechada no país das citacións? Máscara modesta do val das dores? O retrato de Deus de Hölderlin? Retratar, traizoar, dáse o caso e retrátante.  A noite vagabunda nas miradas dos santos. Viñan os fotógrafos facerlles fotos ós santos, ó mellor para amañar estampiñas e despois venderllas á xente. Que ben saíu a vaca, as vacas saen como son, non se andan preparando. Sen esquecer o obxectivo, pódese dicir que a vida está didiante, que a colle ao mesmo tempo que a dá? Ampliación, dilatación das posibilidades de perda? De soidade imprevista? O retratista desfíxolle a cara a toda a aldea. A fotografía como escultura? Unha escultura cribada? Unha trenza do pasado e do por vir? No porvir sen dicir nada, soamente pregunta? Gran e sono de infancia? Un artesanado de profecía? Tantas superficies de paz pensante. As cifras espalladas dunha contabilidade de defuncións? Mesmo a calma se converteu en imaxe da calma. Acción fotográfica, cando un medra a facer fotos. Achegar algo de implicación de infinito. O infinito que por exemplo se propaga desde a portela dos dentes. Fotografiar, estar alí, estar alí desarmado.  Unha fotografía do mundo de hoxe, obra dunha xitana,  chega envolta na escuridade da miseria e dinlle: que vai facer vostede aí? Vostede está tola? Marchou, e cando ía na cima dun outeiro recachou a saia coma quen di: agora miraime para o cu.       

EDITAR. En excepción relativa á circulación mercantil. Nun punto de papel queimado facer resoar algo do irreductible filosófico e poético do que esta secuencia histórica se amosa capaz. Revistas e libros que fan ponte entre as mans. Unha por unha, coas persoas, na continuación verbal de revista, na lingua desempalleirada de libro.  Páxinas públicas a distancia das institucións. Xestos dispersos de acción pensante, á marxe das instancias de lexitimación.

                                                                                              Emilio Araúxo"

We don't know when we'll meet again, or if. Actually we can never know that for sure, with anybody. Anything can happen, any time - anything can disappear.

      Sometimes we can be sure though: this will disappear, an maybe soon, maybe now.       Sometimes hardly no traces are left. Sometimes there was nobody there to see. With this insight some things, people, moments become more precious, others less.

 

I learnt to know Emilio Araúxo through a common friend, the French poet Claude Royet-Journoud and with a Galician masque (the felo) as a starting point. Already in 2010, the first time I went to Galicia, Emilio introduced me to Isolina Pumar.

      I'm grown up on the countryside, on a farm at the east of Sweden. Since I was 20 I've lived in Gothenburg, Sweden's second big city. My parents are from Finland. They were sent to Sweden during the second world war, my father was a so called "war child", my mother was accompaning her sister who was ill. My mother went back after one or two years, my father stayed, but kept the contact with his parents and siblings in Finland. When I was a child and a teenager I was many times in Finland to visit our relatives. Among them were also some old aunts and uncles, living on the countryside. For example there was my mother's uncle Mikko, who made baskets of birch and was living in the forest. There was also the "religious aunt" and the "beautiful aunt". As I remember it they were all thin and dressed in black. On the Swedish countryside I sometimes went with my father when he visited or helped old people living in the forests around, one man playing the violin, two religious sisters breeding sheep, another man always invited my father to drink coffee laced with schnapps; in his house the ragged wallpapers were made of leather.

      All these poeple are gone now.

 

When I met Isolina it was - I've realized afterwards - a little bit like meeting an unknown relative. There is something with her that is very familiar to me. At the same time it's not like she was my grandmother, rather a much older (or maybe much younger?) sister, or a "double". It's something peculiar with our ages sometimes and in a way Isolina has conquered or destroyed age. As if when she had passed a certain age age stopped to exist.

 

Even if I can feel both sorrow and powerlessness in front of the vanishing of this world - which Emilio is trying to capture in the most beautiful and delicate way - it's not the question of disappearance that is most crucial for me. It's the communication, this ongoing conversation between two specific persons/women, of different ages and nationalities, with different languages and background, which continue also during the long periods when Isolina and I don't meet, in greetings and quotations, with the help of Emilio's photos, and also in letter like texts (me) and spoken answers (Isolina), all the time with Emilio as intermediary, translating between French and Galician.

      The first time I met Isolina I didn't speak a word of Galician. The last time I had learnt a little bit and and it was a marvellous feeling to be able to talk to her directly, without needing interpretation all the time. Still it's amazing to realize how much can be said just through bodies, eyes and hands.

 

Helena Eriksson


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