BAJO EL BRAZO: ENTRE LA PALMA DE LA MANO Y LA AXILA | 31.01.2018 - 20.05.2018 | CAIXAFORUM | BARCELONA

 

Con Francesco Arena, Jorge Barbi, stanley brouwn, Fernando García, Christian García Bello, Irene Grau, Pere Llobera, Fina Miralles, Radouan Mriziga, Perejaume, Rodríguez-Méndez, Pedro G. Romero, Thomas Schütte y Juan Uslé.

 

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La artista Irene Grau me contó hace alrededor de cuatro años que las dimensiones de sus Color Field –unos tableros monocromos que transportaba para fotografiarlos en plena naturaleza- respondían a dos limitaciones: al largo de la carga de su furgoneta y al ancho máximo que era capaz de portar bajo el brazo, entre la palma de la mano y la axila. Imaginemos por un instante que el tamaño de muchos de los paisajes realizados en un periodo histórico concreto respondiese únicamente a una limitación contenida en el título de este proyecto.

 

Todo esto es quizás una simple elucubración, pero en ella se contiene esa necesidad de sacar el cuadro fuera del estudio y ese condicionamiento respecto a las dimensiones de éste. La obra se vuelve entonces portátil, pero al ampliar el taller y suprimir las barreras arquitectónicas que condicionaban previamente su tamaño, será su desplazamiento geográfico el que pase a convertirse en el nuevo obstáculo y, con el tiempo, ese contacto directo con la naturaleza acabará por ampliar la obra hasta convertirla en inasible, hasta confundirla con el paisaje mismo.

 

Bajo el brazo: entre la palma de la mano y la axila supone un acercamiento a esos límites que han condicionado históricamente el trabajo del artista. Un punto de partida que, aunque centrado inicialmente en los límites físicos, va más allá e intenta reflejar la relación del creador con su entorno más próximo. Este tipo de planteamientos se han dado en el arte desde la antigüedad, desembocando en nuestros días en ejercicios de calado básico que sin embargo suponen un necesario arranque para articular la propuesta.

 

Los trabajos que la componen abordan la pérdida de poder frente a una serie de situaciones que tienen la ambición de sobrepasar la escala humana o bien reducirse a ella, cediendo a esa dimensión que incluye todos los procesos que nos relatan y retratan.

 

Las ideas, su formalización, los materiales usados y la transformación a la que todas parecen verse abocadas, convierten el montaje expositivo en un espacio mutable, sin drama, que ha derivado en una investigación de largo recorrido y que más allá de las fuerzas contenidas en cada una de las obras, puede entenderse como un intento por legar algo tan simple como esto: la posibilidad de entender el arte en base al espacio físico al que nos remite el título de esta exposición y que en ese espacio se contenga todo.